Entradas populares de este blog
Llenito de palabras mal-son-antes
Vamos a hacer un llamado a la revolución. Y que nos lluevan las críticas, y que nos resbalen por los costados. Que caigan al suelo, que sean pisoteadas como la escoria que son. Revolucionemos cada trozo del presente que vivimos, como si no existiera ningún pasado viviendo en la columna vertebral. Revolucionemos cada moneda que le dan al hombre de la esquina que se revolucionen sus sonrisas al cien por cien por cien por cien por hora. Toquemos las palmas mientras bailamos sobre las brasas de un amor del que aún quedan cenizas traguémonos el hielo que habita en el corazón cuando lloramos la sal de las lágrimas, qué digo, guardémoslas en un frasco y reventémoslo hasta arriba, que sufra un desborde de sentimientos, el maldito frasco de cristal. Sácate el puñetero peso que llevas en el alma, escríbelo, cántalo, tócalo, báilalo, píntalo, haz lo que quieras, pero sácatelo. Revoluciona las palabras que le dices a la...
Te he soplado las pestañas una a una y me han salido veinte genios con tres deseos por beso cuadrado. Me he encontrado a mí misma sin necesidad de espejo, sin necesidad de buscarme siquiera, sin necesidad de nadie -sólo de ti-. Me saqué del suburbio, de las esquinas más profundas, de las mentes más cerradas, de los sueños más vívidos vividos me saqué llorando, comiéndome las uñas -y soplándote las pestañas-. Mírate eso, maldita loca. Detrás de tus pasos voy yo. Cuando era miedo, cuando no era yo, sino una muñeca de trapo que servía para hacerme vudú a mí misma, me ponía en los zapatos de los más hijos de puta de este mundo y mierda, sólo recibía agujas. Escuchaba las canciones más tristes de las más tristes personas, porque a masoquismo no me gana nadie, pero a saber querer tampoco. Hacía tratos con gatos que se comían mis bolas de mentiras porque eran más fáciles de tragar que las bolas de pelo, y no quería ser nada más que una niña qu...
Comentarios
Publicar un comentario