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Mostrando entradas de abril, 2015

De 10

Miraba con la certeza de quien sabe que está descubriendo en ti mil mundos y un par de galaxias.
Hablaba con el tono de alguien que con sus palabras te borra la inocencia, la conciencia, y la palabra ciencia deja de tener sentido porque su voz es un sonido que no se puede explicar.
Tocaba con unas manos que podían o salvar el mundo o destruirlo, y así fue: salvaron mi mundo al tocarme y lo destruyeron al dejar de hacerlo.
Su lengua había probado todos los sabores de todas las comidas y de todos los cuerpos del mundo -de los peores entremeses y de las mejores entrepiernas-.
Su olor no se dejaba conocer fácilmente, pero si lo conocías era capaz de abrirte en canal y volver a poner en marcha tu corazón.
Sus piernas... bueno, nunca se conoció mejor lugar para correr unos kilómetros.
Su pelo me gustaba más mojado, sus ojos no.
Su cuerpo se movía siempre en perfecta armonía con el aire por eso no me extraña que Ella fuera vida y que consiguiera hacerme vivir -la asfixia tras su ausencia debería haber estado escrita …
Me encantas.

Te lo digo así, bajito, no vaya a ser que te asustes y te de por irte.

¿Estarás?

No quiero flores y bombones, porque lo primero no me gusta y lo segundo va a mi culo.
No hace falta que estés todo el día pendiente de mi, si faltas un día no te declararé la guerra, pero si me faltas un mal día te mandaré a ella.
No necesito que te rías siempre que cuente un chiste, que me digas lo guapa que estoy no estándolo o que he hecho bien algo que podría haber hecho mejor; porque prefiero que te rías de lo malo que ha sido mi chiste, que me digas que no estoy guapa pero que te sigo encantando, o que mejore porque confías en que puedo dar más de mi.

Quiero que sepas
que necesito que te pongas detrás de mi para que me des el empujón que nadie me sabe dar,
pero que no te pases con la fuerza porque a veces estoy al borde de un precipicio;
que si quieres que sonría no tienes que decírmelo, con que sonrías tu yo seré tu espejo; y que si lloras se mojarán mis dedos secándote tus mejillas y las mías en un reflejo.

No hace falta que me invites a grandes cenas, pero sí que especifiques…