Te he soplado las pestañas una a una y me han salido veinte genios con tres deseos por beso cuadrado. Me he encontrado a mí misma sin necesidad de espejo, sin necesidad de buscarme siquiera, sin necesidad de nadie -sólo de ti-. Me saqué del suburbio, de las esquinas más profundas, de las mentes más cerradas, de los sueños más vívidos vividos me saqué llorando, comiéndome las uñas -y soplándote las pestañas-. Mírate eso, maldita loca. Detrás de tus pasos voy yo. Cuando era miedo, cuando no era yo, sino una muñeca de trapo que servía para hacerme vudú a mí misma, me ponía en los zapatos de los más hijos de puta de este mundo y mierda, sólo recibía agujas. Escuchaba las canciones más tristes de las más tristes personas, porque a masoquismo no me gana nadie, pero a saber querer tampoco. Hacía tratos con gatos que se comían mis bolas de mentiras porque eran más fáciles de tragar que las bolas de pelo, y no quería ser nada más que una niña qu...
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