Pon las manos en alto que te voy a disparar unas cuantas bombas, 
que voy a despojarte de todo aquello que tienes frente a ti sirviéndote de coraza, te voy a vaciar entero y a plagar de flores al menos tres veces antes de irme.
No quiero seguir caminando lejos de ti, pero estoy obligada a hacerlo, porque me han contado un par de leyendas, y al menos una de ellas es cierta;
que dicen que allá fuera esperan cosas mejores
y menos dolor,
y yo me entrego a todo lo que me prometa llorar menos. 

No te voy a mentir: a veces me queman mis propias lágrimas.

A veces miento tres veces para ver si a la tercera va la vencida y sale alguna verdad,
y al menos una vez en semana me ahogo en pensamientos para aprender a nadar,
porque saber flotar dentro de uno mismo es algo que nadie te enseña, y cierto es que hay más peces en el mar, pero en el mío sólo cabe una sirena,
que me besa lento, y me quiere rápido, que es fuerte porque sabe que a débil no me gana nadie,
pero a querer tampoco. 

En serio, tengo que irme.
Me has dicho que querer y deber no es lo mismo. Y yo debo quererte mucho, porque sino no entiendo esta forma de alejarme caminando hacia atrás, con el corazón a paseo olisqueando todo lo nuevo, con el alma hecha pedacitos pulidos para no cortar, 
con las manos caídas simulando calma, 
cuando en realidad estás proclamando una nueva revolución. 

Mírame, porque estoy aquí. Pero no se por cuánto tiempo. 

¿Me vas a esperar? Yo llevo esperándome desde hace mucho, creo que por fin voy a conseguirme, igual aprendo a quererme hasta en este estado,
ese estado límite, que no es rota, 
mi amor,
yo estoy muy entera,
y muy enteramente tuya,
muy al límite,
como la poesía hace con los puntos finales, el otoño con las hojas, los poetas con las musas,
como hago yo contigo cada vez que te bajo los pantalones, como haces tú conmigo cada vez que me destrozas el vientre, 
que vomito tantas mariposas que me voy a echar a volar de un momento a otro, 
que he sumado tantas galaxias que me he vuelto universo y recuérdame, 
proclamándome sobre tu pecho, 
anclando mi bandera,
porque aquí me voy a quedar, aunque me vaya, 
porque aquí voy a estar, cuando te vayas,
porque eres poesía y yo, como poeta,
soy la única persona capaz de ponerte punto final. 

Comentarios

  1. Querer y deber, o entre el querer y el poder, puede ser esa la dualidad a la que muchas veces nos enfrenta el amor cuando se complica.

    Dulces besos Lola y muy dulce semana.

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  2. Y qué punto final. Muchas gracias por escribir cosas tan bellas. Un abrazo.

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  3. Lola, como ya te he dicho, creo que eres una excelente escritora, transmites tanto, te vuelcas, te entregas, tus imágenes son tan poéticas,tan originales,que de verdad es un placer leerte! Un abrazazo bien fuerte!

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  4. Es que las cosas como son: vida solo tenemos una, al menos la terrenal que es la que yo conozco, y no nos sobra el tiempo para perderlo con quien no lo merece. Hay que ser más hedonista y preocuparse más por las cosas que nos dan placer, te lo digo yo que soy un zorro y los raposos somos grandes expertos en exprimir nuestra vida para ser felices. Hasta la última gota, Lolita.

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  5. A veces no es fácil escribir ese punto y final cuando se trata de nuestra vida… De esos sentimientos, sufridos y tóxicos, que nos arrastran a esa lucha entre el deber y el querer… Pero hay que hacerlo, hay que pasar página, cerrar el libro... y comenzar uno nuevo; nuestra vida...

    Bello y profundo… Un placer leerte, Lola.

    Bsoss!

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  6. No se como llegue. me gusta leerte.Voveré sin lugar a dudas

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