
M e pican todas las heridas desde que se están cicatrizando acorde a mi presente acorde al haberte conocido acorde al haberme descubierto. Le he dado cuerda al destino y ya no hay forma de pararlo -aunque no quiera hacerlo- le he dado rienda suelta a la locura que habitaba en mí silenciosa, calladita pero más loca que cualquiera en su sano juicio. He disparado a bocajarro a cada una de mis penas y ni siquiera lloraron al morir, las malditas valientes, después de tanto tiempo haciéndome la vida imposible. Dejé ir a mis inseguridades, las saqué por la boca junto a todo mi orgullo, bañé a mis miedos en un mar muy cristalino, los dejé limpios y puros, y ya no les temo más. Cosí los rotos de cada una de las lágrimas que se me cayeron, y ahora están esperando a caer por algo que merezca más la pena -una risa, un nuevo corazón latiendo- por algo que se quede conmigo siempre -un amigo, un amor- algo que eutanasie l...