
Cariño, tenemos que hablar. Resulta que no soy tan madura, que no sé sobrellevar las ilusiones que me das cada vez que me dices que sí a algo, con esos ojos que me responden antes de abrir la boca, resulta que sobrellevo menos aún tus ‘’no, porque no me da la gana’’, no sé llevarlos, y te juro que tampoco quiero intentarlo. No sé cómo se puede llegar al ‘’te quiero como tú me quieres a mi’’ porque es un camino unidireccional. Resulta que algún hijo de puta quitó todas las señales y lo hizo a malas, para que las personas que se aman se estrellaran, se perdieran en el bosque y encontraran otros árboles que les diera más cobijo. No sé si me entiendes. No sé si me entiendes porque ni siquiera estoy hablándote. Hace tiempo me conformé con pensarte y deletrear en mi mente cada una de tus verdades, esas que no se llegan a decir por miedo, o por cobardía no sé, y empecé a conformarme con decirte cosas insustanciales. Cariño, tenemos que hablar. Porque resu...