De 10
M iraba con la certeza de quien sabe que está descubriendo en ti mil mundos y un par de galaxias. Hablaba con el tono de alguien que con sus palabras te borra la inocencia, la conciencia, y la palabra ciencia deja de tener sentido porque su voz es un sonido que no se puede explicar. Tocaba con unas manos que podían o salvar el mundo o destruirlo, y así fue: salvaron mi mundo al tocarme y lo destruyeron al dejar de hacerlo. Su lengua había probado todos los sabores de todas las comidas y de todos los cuerpos del mundo -de los peores entremeses y de las mejores entrepiernas-. Su olor no se dejaba conocer fácilmente, pero si lo conocías era capaz de abrirte en canal y volver a poner en marcha tu corazón. Sus piernas... bueno, nunca se conoció mejor lugar para correr unos kilómetros. Su pelo me gustaba más mojado, sus ojos no. Su cuerpo se movía siempre en perfecta armonía con el aire por eso no me extraña que Ella fuera vida ...