Cuando se te va de las manos
Está bien todo eso de querer a alguien por encima de todo, y que se os vaya la mirada tras unos ojos que reflejan más luz que la farola tras la que te diste tu primer beso a las doce de la noche. Está bien que cuando la luna se encuentre en lo más alto tú te encuentres en lo más hondo de las sábanas buscando lunares, y páramos, y galaxias, y todo tipo de universos en los que poder dejar tu huella. Y que cuando te preguntan ''en qué piensas'', realmente te des cuenta de que no es un qué, es un quién, y que tiene nombre, apellidos, fecha de nacimiento y un número ilimitado de besos que darte. O que cuando estés con el corazón en la cabeza tratando de ordenar tus sentimientos digas ''a la mierda la razón'' y de repente tu corazón sea lo único que tengas en el cráneo, y que resultó ser más cabezota que el cerebro. Todo eso, todo, está bien. Está perfecto. Pero aun mejor que eso está recordar que el valor de todas esas pequeñas cosas se hace más grand...